Fažana, el pequenyo puerto de pescadores,una recomendation es tomar un ferry y conocer les islas,ubicado a tan solo 3 km de distancia.


En 1918 después de la Primera Guerra Mundial Brijuni pasó a formar parte de Italia y se separa de su interior de Austria. Kupelwieser Karl, hijo del fundador de la masa ha tratado de mantener el antiguo esplendor, pero después de la crisis económica, después de Viernes Negro, el estado se declaró en quiebra y Karl suicidado.

En los años setenta, cuando en los Brijuni estaba la residencia del entonces presidente de Yugoslavia, Josip Broz Tito, se acondicionó un “safari-park”. La mayoría de sus habitantes son exóticos herbívoros: elefantes, antílopes, gacelas, lamas y cebras. La principal razón para que este archipiélago fuese declarado Parque Nacional fue su extraordinaria herencia cultural e histórica. Especialmente valiosa es la herencia que data de la época romana. En el primer siglo se levantó en el golfo Verige una de las residencias de verano del Cesar romano de la que han quedado como testimonio muchas estatuas bien conservadas. Aun más ricos son los hallazgos del período bizantino cuando en el golfo Dobrika fue elevado un castillo fortificado que se usó como residencia hasta el siglo XIV. En el siglo XIX la Monarquía Austro-Húngara hizo construir en los Brijuni un impresionante sistema de fortificaciones para proteger Pula, su puerto de guerra más importante. Estas fortificaciones, unas de las más grandes de este tipo en el Mediterráneo, se han conservado hasta hoy y representan un ejemplo de primera clase de la construcción de fortificaciones de aquella época. Hay que agradecer al industrial austriaco Paul Kupelwieser por haber preservado el paisaje cultural del archipiélago. Adquirió las islas a los finales del siglo XIX y después de que, con ayuda del doctor Robert Koch, erradicara la malaria de las islas, comenzó, a principios del siglo XX, a convertir las islas en un parque y un destino turístico.





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